En los comicios (de ayer domingo 14 de Marzo en Colombia) obtuvieron alta votación candidatos considerados herederos de la parapolítica, como se conoce al escándalo que sacudió al actual Congreso por los nexos de más de un tercio de sus miembros con paramilitares de ultraderecha, diputados y senadores que están presos o procesados por sus presuntos vínculos con grupos paramilitares.
Hijos, hermanos, (esposas, esposos) y otros parientes de condenados por parapolítica han ganado escaños en el Congreso. Para los expertos, este resultado evidenció que el poder de los parapolíticos sigue estando intacto en algunos bastiones.
El resultado electoral echó por la borda la esperanza de que para relegitimar el Congreso, el electorado sancionara moralmente a los parlamentarios colaboradores de los mafiosos.
La parapolítica adquiere nuevo vigor, aunque ahora luce un nuevo rostro con el que irrumpió con éxito en las elecciones parlamentarias de este domingo.
Los comicios para escoger a 102 senadores y 166 representantes a la Cámara, eran considerados una oportunidad de oro para que los colombianos castigaran las prácticas corruptas, pero no sólo fueron elegidas personas vinculadas con políticos cuestionados sino que se dispararon las denuncias por intimidación a los electores y por la compra de votos. De hecho, el nuevo Congreso aparece tan manchado por la parapolítica como el anterior.
Tal como se temía, la regeneración ha sido imposible
En todos los partidos hay candidatos que han sido elegidos como testaferros de diputados y senadores que están en la cárcel o son investigados por vínculos con paramilitares y narcos.
El analista Andrés Mejía señala que es motivo indiscutible de preocupación el alto resultado del Partido de Integracion Nacional, “partido” de naturaleza oscura, cuyo origen no corresponde a un proyecto político como tal, y en cuyas listas figuran varios de los llamados herederos de la parapolítica.
“Es preocupante, dice Mejía, por mostrar una realidad social, casi una forma de vida, que subsiste en zonas rurales y en municipios intermedios; una realidad muy compleja, en la cual juegan el clientelismo, las estructuras regionales de poder, las tradiciones, y las jerarquías sociales”.
Fuente: JOAQUIM IBARZ – LaVanguardia.es – Elecciones Legislativas
La mutación de la parapolítica
Escrito por León Valencia
Muchas personas bien intencionadas y optimistas me decían en los debates sobre la parapolítica que el fenómeno moriría muy pronto porque muy pocos de los implicados se atreverían a insistir en la actividad pública y quienes se atrevieran no encontrarían partidos o grupos que les dieran su aval.
Les respondía con mi acostumbrado pesimismo que eso que era lo lógico y lo ético y lo más sano para la democracia colombiana no ocurriría. Que aquí no existe la vergüenza, esa manifestación de la conciencia que inhibe al individuo a exhibir sus malas acciones; y tampoco existió la sanción social y política, esa manifestación colectiva de rechazo al que incurre en actos repudiables en la vida pública.
A lo sumo intentarían camuflar un poco sus aspiraciones, buscar mecanismos para pasar desapercibidos, les decía. Es lo que han hecho. La primera operación fue la ley que amparaba el transfuguismo electoral. Mediante este expediente muchos dirigentes de los grupos más afectados por la parapolítica pasaron al Partido de la U o volvieron al Partido Conservador para hacer allí su campaña del 2010.
Otros, los más visibles, recurrieron a un viejo expediente: inventar una nueva sigla. Así aparecieron de la noche a la mañana el PIN y ADN, DMG, para recoger los restos de Convergencia Ciudadana, Colombia Democrática, Colombia Viva, Movimiento Popular Unido MPU y Apertura Liberal. Es una estrategia ya ensayada en las elecciones del 2002, 2003 y 2006. En esas campañas aparecían y desaparecían grupos y liderazgos con una facilidad asombrosa según la necesidad de las élites locales asociadas a los grupos ilegales. ¿Se acuerdan de MIPOL, MORAL, ALAS, IR, Equipo Colombia y Convergencia Popular Cívica.
Ahora amparados en los grandes partidos o en las nuevas siglas se presentaran los familiares o allegados de los Araujo, Vives, l García Romero, Martínez Sinisterra, Uribe Escobar, Jattin, Gil, Arana, Aguilar, para mencionar sólo unos cuantos apellidos que están en los expedientes de la Corte Suprema de Justica y la Fiscalía.
Cuando mis interlocutores en los foros me insistían en que la labor de los medios, el foco que había puesto la prensa en el fenómeno de la parapolítica, impediría que estas personas se salieran con la suya en las próximas campañas electores; les respondía que esa labor era importante, pero no definitiva. Qué mientras el alto gobierno, el mundo empresarial y la las élites decentes del país, no se comprometieran a fondo con una depuración de la política muy poco se lograría.
¿Cómo podían sentirse conminados a retirarse de la vida pública los parlamentarios y dirigentes políticos locales metidos hasta el cuello en la alianza con los paramilitares si el presidente Uribe impidió que se aplicara la elemental sanción política de ‘Silla Vacía’ que implicaba que los partidos no pudieran reemplazar en el Congreso a los responsables de estos delitos?
¿Qué inhibición ética puede prosperar si el presidente Uribe fue capaz de enfrentarse a la Corte Suprema desatando un grave choque de poderes sólo por defender al senador Mario Uribe Escobar y a las decenas de congresistas procesados por parapolítica?
¿Cómo podrían sentirse repudiadas estas personas por la sociedad si desde el Palacio de Nariño un grupo de funcionarios se atrevió a escribir un libro para defender las actuaciones de los dirigentes de la parapolítica y atacar a los investigadores académicos que destaparon el fenómeno?
¿Qué temor pueden sentir los familiares y segundones de los jefes de la parapolítica si el propio director del Partido Conservador Fernando Araujo manifestó que no veía problema en darles avales a estas personas?
Las denuncias de los medios y las sanciones penales son importantes, pero el verdadero dique de contención a la infiltración de las mafias y la violencia en la política está en los propios partidos y en la disposición del gobierno y de los empresarios. Sólo desde allí se puede crear un ambiente nacional para desterrar le interferencia de los grupos ilegales llámense paramilitares o guerrillas en la vida democrática.
http://elecciones2010-2014.com/la-mutacion-de-la-parapolitica/
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